jueves, 2 de abril de 2009

Privilegio.



Me desperté
con la leve llovizna de su luz
y la insistente ópera de los pájaros.

En tórrido chubasco de brillantes leónidas
escuché su voz, 
como siempre respiraba junto a ella. 

Entonces di gracias al manto azulado
de su sonrisa, 
derramado en espuma de cielo y sol. 

Siento el placer de estar a su lado 
y de tener el privilegio de envejecer

en su pelo.


lpo.

2 comentarios:

Rebeca dijo...
que lindo o seu poema! parabéns!

22 de marzo de 2009 11:13 

leandropiña dijo...
Gracias Rebeca
por tener la gentileza
de leer y comentar mi poema...abrazos

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