domingo, 5 de abril de 2009

Labriego.



En sus manos florecen angustias,
en sus pupilas llueve sólo sol.

El labriego enjuga sus lágrimas,
mira hacia arriba y pide clemencia,
pero nadie responde,
ni el estado,
ni el pleno parlamentario,

ni el cielo y sus desinflados pechos.

lpo.

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