viernes, 27 de mayo de 2011

Orfelina




No es por dármela,
pero eres eterna.

Estás hundida en mi pecho
latiendo con mis lágrimas
y en cada pespunte del universo
hilvanado con tus manos.

Estás en el patio de la casona,
durmiendo entre gallos,
flores de limoncillo y ramas de guayacán.

Eres aroma de besos,
rumor de lluvia,
paciencia y virtud.

Eres mi madre...ida a destiempo.

lpo.