jueves, 29 de septiembre de 2011

Exvoto.



En su pecho
aún se anidan mis plegarias,
expuesta está la ofrenda de mi obcecación.

Sí, ahí, colgando de sus sentimientos
danzan los latidos de mis poemas,
mis tatuadas entregas,
el bosquejo de mis angustias,

porque lo que le está sobrando a su corazón al mío le hace falta.

lpo.

Conuco.



En el desván de mi rancho
había dejado mi corazón
hastiado de desgano y olvido.

Pero una tarde de cosecha
en mi conuco de habichuelas,
bajo un eterno aguacero de sol,
la avidez de una mirada comenzó a florecer

en unos ojos color gandules tiernos,

que sembraron en mi pecho
la semilla de un presente saturado de futuro.

Y allí expuse todo mi osadía
entre espigas de una luna rojiza,
vestida con hojas en capullos
y emotividad.

lpo.

Comentarios:

Sheila dijo...

Hermoso! Hiciste que mis ojos se aguaran al leerlo.
19 de diciembre de 2009 17:16

leandropiña dijo..

Ojos que llueven
mojando unos versos
ansiosos por florecer
bajo la sombra de un sol
que no deja de llorar.

Gracias querida amiga, Sheila,
un abrazo.
19 de diciembre de 2009 17:48


jueves, 22 de septiembre de 2011

Sobre Las Olas.



Su piel de yodo y sal
abraza mi cuerpo
danzando sobre las olas.

Gaviotas revolotean,
pendencieras,
como bailarinas borrachas

de luz.

Cocoteros hacen guardia en la orilla
de un mar que se viste
con arenas espumosas y caracolas derretidas.

!Oh mar impetuoso!

Obsesivo abrevadero de Neptuno.
Morada de Alfonsina.
Mitiga la sed de mi corazón,
solitario,

sin puerto,
sin velero,
sin amarras,

sólo con viento.


Navegando.

En la mañana el sol recién nacido lacta las tibias aguas del arroyo. Camino líquido, con meandros y cascadas de hastío.
Serpiente de nubes, regazo de Poseidón, sacia su sed. Flor de limón ahogada en azahar, afluente de brisa, cauce de lágrimas y tormentos.
Dame tu tempestad y calma, cinturón amarrado a una cintura de sensual oleaje en alboroto.

lpo




Dos



Hay dos capas de aliento que nos sustentan:
La del mío; agreste, cerril.
La del tuyo; tibia, insaciable.

Hay dos capas de piel que protegen nuestro universo:
La de la mía; rústica.
La de la tuya; frágil.

Hay dos líneas invisibles de las cuales cuelga nuestra pasión,
la de mi apego,
la de tu entrega.

Hay dos niveles de corales enchapados en perlas,
los de tu boca; irresistible abrevadero.

Hay dos razones gemelas.

lpo.