jueves, 29 de septiembre de 2011

Conuco.



En el desván de mi rancho
había dejado mi corazón
hastiado de desgano y olvido.

Pero una tarde de cosecha
en mi conuco de habichuelas,
bajo un eterno aguacero de sol,
la avidez de una mirada comenzó a florecer

en unos ojos color gandules tiernos,

que sembraron en mi pecho
la semilla de un presente saturado de futuro.

Y allí expuse todo mi osadía
entre espigas de una luna rojiza,
vestida con hojas en capullos
y emotividad.

lpo.

Comentarios:

Sheila dijo...

Hermoso! Hiciste que mis ojos se aguaran al leerlo.
19 de diciembre de 2009 17:16

leandropiña dijo..

Ojos que llueven
mojando unos versos
ansiosos por florecer
bajo la sombra de un sol
que no deja de llorar.

Gracias querida amiga, Sheila,
un abrazo.
19 de diciembre de 2009 17:48


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