jueves, 27 de octubre de 2011

Reconocimiento.




Placa entregada al autor de este blog por la Sociedad
de Escritores y Artistas de la provincia Altagracia.

lpo.

Dibujo al pastel.




Dibujo al pastel de Leandro Piña, realizado por el destacado artista plástico higüeyano Luis Alberto Castillo y entregado como reconocimiento en el día del poeta por la Sociedad de Escritores y Artistas de la Provincia Altagracia.
El mortal que esto escribe se siente muy orgulloso y honrado por dicho reconocimiento.

lpo.

viernes, 21 de octubre de 2011

Ocaso.



La lumbre transparente
del astro
se derrama en pétalos de fuego,

enchumbando prados de arcilla y lino.

La colina, en cueros, y el agobio
de una tarde disgustada
esperan con resignación que la noche
se embarace

y dé a luz un nuevo sol.

lpo.




lunes, 17 de octubre de 2011

Llegaste.



Cuando la casa era enorme como sabana de soledades
donde danzaban desbocadas las conjeturas.

Cuando el mar yacía entre encajes espumosos,
solitario,
distraído.

Cuando las calles exhibían el éxodo de las emociones
y la gente era esquiva, huidiza, taciturna,

me refugié en tu mirada.

Mi abismo se llenó de pretensiones,
de osadía, porque llegaste altiva, arrogante
como botón de flor hembra.

Percibí tanta abundancia en tu sonrisa
y mi corazón insaciable acusó tu calma,

desde entonces soy feliz.

lpo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Espejo Roto.



De aquella noche
sólo recuerdo que me perdí
en el blanco follaje de sus labios

rojos.

Sin laberintos,
con todas las señales de tránsito,
las calles debidamente nombradas
y la luna con su linterna de neón,

pero me perdí.

Nuestro amor en un resumen
de todos mis amores del pasado,
incluidos los que nunca fueron.

Eso me devuelve la calma y los años
en mi espejo

roto.

lpo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Mi Orgullo.



Las hojas de la ventana aleteaban
mi desesperación,
azotadas por la paranoia del viento
en la sala de mi vieja casona.

Me acerqué presuroso para enganchar las aldabas
cuando ella venía subiendo la colina,
cargando un fardo de ilusiones,
con su falda estampada de miradas
por encima de lo prohibido.

Me quedé pasmado
por el vaivén de unas piernas torneadas por la brisa,
inquietando la hojarasca.

Sentí el placer de ser campesino diestro, avezado,
cosechero de caprichos
y promesas preñadas.

Sentí el orgullo de endulzar mi café
con zumo de labios.

lpo.

jueves, 6 de octubre de 2011

Cada Mañana.




La mañana enseña su mantilla tornasol, su pelo se moja con el alba, de luz se lava la cara con la primera bocanada de sol.
En la mañana el primer bostezo inhala su aliento en flama, se desviste de mi pijama, estampada en sonrisas y besos. Cada mañana el mismo murmullo me recuerda la anterior, con una tímida voz derretida en arrullo.
Cada mañana mi boca su recuerdo besa, no lo puedo evitar me levanto con ella metida en la cabeza.

Comentarios.

Mildred D. dijo...
¡Hola querido Leandro!Hombre poeta,
¡qué bueno poderte seguir en tu propia bitácora!,
porque en la pulpa de los adentros
en mis mejores deseos
se sumergieron esta tarde
tus símbolos;
hace mucho,dentro de mis mayores esfuerzos
he venido tejiendo para tí una cunita
esperaba tus sueños
como toda una polvareda de palabras.
mildred dolores mata3 de febrero de 2009 15:04

leandropiña dijo...
Gracias querida amiga Mildred
cunita donde compartimos
nuestros sueños
y temores.
Nuestras espinas,
nuestras flores.
Donde siempre crece altiva
la amistad
y los buenos deseos.

Abrazos de un amigo en la distancia.
lpo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Obrero.




Una nube intrusa se deja caer sobre el horizonte,
golpea mi cara en filoso impacto.

La mañana es lo único refrescante de mi trabajo,
la noche es mi mayor fracaso laboral.

Lo que más me gusta de la dictadura
es lo que me apesta de la democracia.
Indigna pasar la vida amasando esperanzas
y desilusiones.

No me quejo de mi Dios,
la luz del sol siempre me despierta puntualmente
y me recuerda que no soy dueño de mi futuro
en el país de las ausencias.

lpo.

Poesía.



Te siento en mis manos
hirviendo bajo mi piel y de mis poros brota
tu murmullo silente.

Te siento en la oquedad de mis labios
temblorosos, desgarrados,
sosteniéndote como grito en el vacío.

Por la barbarie derramada en libia,
por el olvido edificado en Haití
y por las niñas usadas en la voracidad de la Internet.

Estás en mis párpados como lágrima atrapada
en su desesperación, en los fantasmas de mis sueños
y en la impotencia de mi voluntad.

Te siento cuando me miro en el espejo
con mis convicciones envejecidas en plateado martirio,
y me preguntas, ¿y tú qué has hecho?

lpo.