lunes, 3 de octubre de 2011

Poesía.



Te siento en mis manos
hirviendo bajo mi piel y de mis poros brota
tu murmullo silente.

Te siento en la oquedad de mis labios
temblorosos, desgarrados,
sosteniéndote como grito en el vacío.

Por la barbarie derramada en libia,
por el olvido edificado en Haití
y por las niñas usadas en la voracidad de la Internet.

Estás en mis párpados como lágrima atrapada
en su desesperación, en los fantasmas de mis sueños
y en la impotencia de mi voluntad.

Te siento cuando me miro en el espejo
con mis convicciones envejecidas en plateado martirio,
y me preguntas, ¿y tú qué has hecho?

lpo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El blog eliminó los dibujos, favor reestablecer