lunes, 3 de octubre de 2011

Obrero.




Una nube intrusa se deja caer sobre el horizonte,
golpea mi cara en filoso impacto.

La mañana es lo único refrescante de mi trabajo,
la noche es mi mayor fracaso laboral.

Lo que más me gusta de la dictadura
es lo que me apesta de la democracia.
Indigna pasar la vida amasando esperanzas
y desilusiones.

No me quejo de mi Dios,
la luz del sol siempre me despierta puntualmente
y me recuerda que no soy dueño de mi futuro
en el país de las ausencias.

lpo.

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