lunes, 12 de marzo de 2012

Corazón.


Tengo llovizna para una cabellera ensortijada,
manos de alfarero experto para unos senos redondos,

brazos agrestes para un cuerpo frágil, desnudo.

Tengo tristeza trasnochada,
prisas sin esperas,
alegría sin motivo aparente.

Unos ojos que por ella son río y un corazón vuelto súplicas.

lpo.

El corazón cuando uno le hace caso se convierte en un dictador impenitente con derecho reservado. Sabe como mover los hilos, presionar donde duele. Tiene la virtud de decir siempre la verdad, que muchas veces es dura de acatar...lpo.

Amén.



En el centro del salón con su cara color blanco ceniza,
confundida con el corrugado forro del ataúd,
yacen los restos de nuestro amor.

!Y pensar que se veía tan saludable!

La sorpresa agita el silencio.
Dicen las malas lenguas que eligió el féretro como último refugio
para no vivir ahogado en llanto y dolor.

Y que sus lágrimas inflen arterias de ríos y arroyos.
Y que a su paso las acacias se persignen.
Y que la gente sea sólo un grito triste y amargo.

!Miren a ese muerto en vida!

No quería vivir flotando en lo infinito de su abismo,
en lo tangible de la indiferencia,
en el afán de su desgano, respirando resignación.

!Qué Dios se apiada de él!

lpo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Sólo Eso.

















No pido más,
sólo la luz de su desnudez.
Su libido, su voluptuosidad, 
el enigma de su lujuria y su paz

cuando llora el verano.

Las flores de su sembradío
y la ansiedad que se anida en su sexo.

Las hojas tostadas de su insistencia, 
la tinta ansiosa en sus labios,

sólo su sí después de su no 
y esos colores pasteles de la reconciliación.

lpo.

Susurro que violenta mis planes, que me ata a un deseo descontrolado y tierno a la vez. ..lpo.

Cenizas.





Anémica expresión de ansiedad, 
tristes jadeos de un encuentro 
frustrado.

¿Qué culpa tiene el viento si la hojarasca ya no vuela? 
¿Qué culpa tiene la lluvia si ya no moja sus mejillas?
¿Qué culpa tiene el estío si las nubes enjugan sus lágrimas? 
¿Qué culpa tiene el amor si sus plumas ya no anidan?

Somos cenizas en mar sediento. 

lpo.

Polvo de forraje y raíces calcinadas.Olor a sol ahumado en una colina sin vestimenta. Polvo profuso y sediento cual ceniza que no quiere perder su calor para hacerse perenne..lpo.

Algo.



Sé que hay algo, a lo mejor pétalos de tiempo,
heridas por sangrar, 
una boca insurrecta, o rasguños de labios. 

Tal vez esto, quizás aquello, 
no estoy seguro, 
pero sé que algo tuyo se mantiene anclado en mi.

Podría ser lo que menos espero, 
el mucílago de la noche, 
la telaraña de donde cuelga la luna.

No es esto, tampoco aquello, 
quizás lo ignoto, 
pero para que saber si todo está consumado.

lpo.

La montaña no deja de alimentar al río aunque al final sus aguas no lleguen al mar y su cauce sólo sea un surco en el viento, una línea imperceptible, una gota en medio de todo un espacio ocupado...lpo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Estás en mi.



Estás en mí entretejiendo raíces con sueños.
Surcando, como polen de viento, mis espacios. 
Estás en la tímida estación de un año bisiesto.

En las lágrimas enjugadas por unos ojos 
borrachos de esperas.
Como mariposa perdida en angustias, 
aleteando desesperación.

Estás rebanando mi tiempo, 
inflando versos de palabras mudas, 
en mis poemas por terminar.

En mi destierro, desmintiendo historias y leyendas.

En las mañanas de tertulia y jengibre, 
en el desgano de la lluvia de ayer.

Estás en mí como eco en despeñadero, 
como embrión de amapola primeriza
y nunca lo sabrás.

lpo.

Enamorado.


Son las 7:00 a.m.
Me sorprende el bullicio del día
y sus cristales de sol.

La luz me llena y se desgrana, roja.

En la calle el viento remolina la tinta 
de un cielo hostil, 
rojo.
Y veo mariposas con alas de nubes.
Y me llueven las horas de una noche
de feliz desvelo.

lpo.

Atado.


Atado a su savia azul;
tibia, hiriente,
como afilada cuchilla de besos.

A la mansedumbre de su bosque;
enigmático, sádico,
como pistilo colgando de su acacia en flor.

Asido a sus veranos de avaricias
profundas.
Sumergido en su seda líquida, perfumada.

Atado a unos labios dictadores,
despóticos, insaciables

y a la insurrección de su boca,
todavía.

lpo.