martes, 26 de febrero de 2013

El Mirón.



Tras la empalizada agonizo,
mi mirada humedece vitrales de sombras
y la opacidad de algunas estrellas en fuga.

De mi afán sólo son testigos las flores de las amapolas
y luciérnagas trasnochadas.

La noche muestra su imagen retorcida
con la sonrisa burlona de una luna menguante.

¡Ya estoy dando lástima!

Todo mi angustia se convierte en chorro de alba,
en rocío desesperado,
en la primera llovizna de sol.


lpo.

Las miradas intermitentes de los cocuyos, errantes exploradores de noches florecidas y descuidadas...lpo.

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